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No estaría mal que después de más de 20 años de mentiras consentidas, se dijeran las cosas como son: Por ejemplo, las investigaciones de la compañía tabaquera Philip Morris, escondidas bajo llave, confirmaban el efecto perjudicial del tabaco sobre los fumadores pasivos. Un artículo publicado en el último número de ’The Lancet’ se hace eco de ello años después. Los autores del trabajo señalan que una de las decisiones que la compañía tomó con ese objetivo fue la de comprar una empresa de investigación alemana (INFIBO, siglas en alemán de Instituto para la Investigación Industrial y Biológica). Para impedir que pudiese salir a la luz cualquier relación entre ambas compañías, la tabaquera realizó la adquisición, a través de un intermediario suizo, e introdujo un complicado engranaje de relaciones laborales.
Y es que los datos cada vez son más claros, a pesar de los esfuerzos de la industria tabaquera: «El tabaco puede incrementar hasta un 35% el riesgo de desarrollar cáncer de riñón respecto a los que no fuman», según el doctor José Manuel Cózar, del grupo de urología oncológica de la Asociación Española de Urología (AEU).
Cada cual haga lo que quiera, pero al menos que podamos decidir con información básica encima de la mesa.