
En un reciente informe sobre la economía europea se calificaba de "preocupante" el endeudamiento familiar en el estado español (superando el 60 por ciento del PIB nacional). Entonces, ¿tengo que limitar mis gastos? ¡No, por Dios!
"¡Obtenga ahora dinero de forma rápida y cómoda!", dice el anuncio de una entidad bancaria. Y es que los Bancos se adaptan al mercado pregonando a viento y marea lo fácil, rápido y cómodo que es conseguir dinero prestado para tus compras. Y claro, si fuera tan fácil, rápido y cómodo devolverlo. Pero no.
Los créditos rápidos son préstamos financieros que se solicitan por importes bajos, desde 500 hasta 6.000 euros, con periodos de amortización de hasta cinco años. No suelen presentar comisiones de apertura pero el truco es bien sencillo: sus intereses rondan el 20% TAE.
"Este tipo de interés se suele, en ocasiones, enmascarar al cliente informándole sólo de intereses mensuales. Si se multiplica ese interés mensual (en torno al 1,8% por doce), se ve la realidad más clara. Además, por cancelar anticipadamente el préstamo suelen aplicar comisiones en torno al 1% sobre el importe que queda pendiente de amortizar.", dice la revista Consumer.
Ahora, el último "invento" para que el consumidor pueda gastar más de lo que tiene consiste en los créditos rápidos a través del cajero automático: sin necesidad de entrar en la oficina y con la posibilidad de formalizar el prestamo las 24 horas de los 7 días de la semana. El SCH, el BBVA, La Caixa o Caixa Galicia ya lo han implantado.
Por ejemplo, el cliente de Caixa Galicia tiene a su disposición préstamos que van de los 500 a los 6.000 euros a devolver en plazos de 24 a 60 meses. En caso de que acepte, se le informa en la pantalla de las condiciones y desde ese mismo momento ya puede disponer del dinero. En total, el proceso no dura más de tres o cuatro minutos. La documentación del préstamo se le envía posteriormente a su domicilio.
La financiación personal a través de créditos al consumo crece ya a más de un 20% anual, por encima de los créditos clásicos, las hipotecas. Crece tanto como el endeudamiento familiar y crece tanto como la necesidad de encubrir nuestros problemas a través de las compras.
