
Suben los precios y los bancos, en plena crisis inmobiliaria, ya no prestan tan alegremente como sólo hace unos meses. Pero la rueda de consumo no se detiene tan facilmente, y las formulas de su financiación avanzan en distintos caminos, incluídos "prestamos personales" de curiosa factura.
Cualquiera puede encontrarse publicidad fotocopiada ofreciendo dinero a precios interesantes: "Dinero fácil y rápido", prometen, y uno se pregunta con cierto asombro: ¿Quién esta dispuesto a ofrecer préstamos en tan buenas condiciones? ¿De qué forma se asegurarán su devolución -intereses incluídos-?
Algunos ya están aprovechando la situación y montan chiringuitos para conseguir consumidores impenitentes, pero no son los únicos, porque la UCE (Unión de Consumidores) advertía hace unas semanas de que también continúan operando en el mercado empresas ilegales de inversión: “la constante aparición de chiringuitos financieros en países como España, que no son paraísos fiscales, resulta sorprendente y la única explicación que podemos encontrar es la falta de control por parte de la administraciones, así como una débil capacidad de sanción por parte de las autoridades públicas”.
