Cose botones que andan medio sueltos, lava la ropa (la oscura en agua fría y la blanca a 40º para que quede mejor), prepara el desayuno cada mañana a sus hijos, hace la compra, cambia los pañales, habla con los profesores del colegio, prepara café con dulces cuando alguien les viene a visitar a su casa, compra los regalos para toda la familia en los cumpleaños y las fiestas de navidad, pone el termómetro y administra medicinas y cariño cuando alguien de la casa se pone enfermo, limpia los cristales de las ventanas porque le gusta mirar la calle desde su casa como si no hubiera un cristal por medio, se ocupa de recordarle a su marido que llame a sus padres una vez a la semana, limpia el baño, cuando llegan del cole se sienta con sus hijos a merendar para que le cuenten qué cosas aprendieron y cómo les fue el día, y después les ayuda con los deberes, se levanta la primera cada día, cocina cosas diferentes y se enfada con sus hijos cuando se sirven más de lo que deben y les sobra comida en el plato, ordena la casa.
En las estadísticas figura como “población inactiva”.