
Imagen de Rubén Uceda
Lo último en escapes y en fugas sorpresa, en tornillos dentro del reactor y en chapuzas nucleares. La moda de la energia que todo lo limpia vuelve a la colección primavera-verano.
Eso sí, tenemos que reconocer que esta es una moda cara:
El año pasado, la central nuclear de Garoña (Burgos) informaba de dos nuevos incidentes en la central al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Ya sumaban cuatro en el mismo año. ¿Cuanto puede suponer económicamente un accidente nuclear?
También Endesa e Iberdrola se enteraban de que tendrán que pagar unos 22 millones de euros como multa por haber gestionado mal la fuga de la central de Ascó, ocurrida en noviembre de 2007 y ocultada durante más de cuatro meses.
Y es que la energía nuclear supone costes económicos debido a su inseguridad que ni siquiera se pueden evaluar. Tan sólo ubicar los residuos radioactivos (que son longevos en el tiempo) y gestionarlos en el futuro puede suponer cifras astronómicas que dependen de muchos factores: resistencia de la población a un cementerio nuclear, riesgos externos como desastres naturales, conflictos armados...
Pero sin ir tan lejos. El MIT en su informe The Future of Nuclear Power (web.mit.edu/nuclear) dice: "Cincuenta años después del primer reactor comercial, ningún país ha conseguido implantar un sistema eficaz para deshacerse de sus residuos". Parece ser que el único almacén geológico profundo que se ha proyectado, el de Yucca Mountain, en el desierto de Nevada, ni siquiera ha comenzado a construírse.
Si se añaden estos costes, la moda nuclear, por mucho que luzca, sale cara.
 La Moda Nuclear Alta resolución, 300ppp, Dina3
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