Al despegar del subsuelo del aparcamiento se topó de frente con el gran rótulo. Una imagen femenina genuinamente de diseño, descaradamente retocada, lo retaba: “pídeme más...”. Las palabras surgían de un bote de bebida sin alcohol cuidadosamente colocado entre sus piernas, diseñadas a imagen y semejanza de los mejores estereotipos sexistas.
Pedirle más de qué, pedirle cómo y pedirle más a quién fueron algunas de las preguntas que no tuvo tiempo de hacerse frente al inmenso rótulo. Sin embargo, se quedó contemplándolo, leyéndolo largamente sin apenas leerlo, bajo un silencio sordo en su mente.