Las Manuelas y su Yarn Bombing

La revolución del ganchillo

Martes 15 de octubre de 2013


 

El Yarn Bombing lleva desde el 2004 invadiendo las principales ciudades del mundo y renovando el mobiliario urbano a golpe de agujas e hilo.

Los tejedores domésticos de lana, los aficionados al punto y al crochet se cuentan por miles en esta faceta de nuevos artistas callejeros. De la punta de sus agujas nacen inmensas fundas de lana con las que ‘quitar el frío’ a los bolardos, las señales de tráfico, los árboles, las barandillas, los bancos del parque, las farolas…

Es el Yarn Bombing o graffiti ecológico, como lo definen otros, para quienes esta curiosa actividad es una forma de arte callejero efímero y transitorio. Lo cierto es que va ganando adeptos y extendiéndose como la pólvora y a las cabinas telefónicas de Londres o el Toro neoyorquino de Wall Street, se han unido también una legión de aficionadas y aficionados españoles.

Las Manuelas hicieron sus aportaciones a este arte cuando estuvieron aquí. Este grupo de mujeres formó en Perú el Movimiento Manuela Ramos para buscar soluciones a los diferentes problemas a los que se enfrentan las mujeres. Uno de estos problemas era la falta de independencia económica que limita la capacidad de decidir de muchas mujeres. Así, en 1993 el Movimiento Manuela Ramos crea la Casa de la mujer artesana, como un intento de conseguir que las mujeres de las zonas rurales de Perú mejoraran sus ingresos a través de la elaboración y venta de diversos productos (joyería, cestería, bordados…), centrándose a partir del año 2010 en productos tejidos a mano.

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