Narices de payaso

Viernes 4 de noviembre de 2016


 

La contrapublicidad es una herramienta más de subversión política dentro la denominada guerrilla de la comunicación. Puede decirse que la contrapublicidad se apodera de las técnicas publicitarias, que tanto se han desarrollado y evolucionado en la últimas décadas, para invertir los significados de los mensajes comerciales, aunque se le puede dar un sentido muy amplio, incluyendo la alteración del propio anuncio para dar un mensaje distinto, el simple uso del soporte publicitario, el empleo de técnicas de esta naturaleza…

Una de las formas más sencillas y populares de hacer contrapublicidad, es la colocación de las típicas narices de payaso sobre algún personaje incluido en un anuncio publicitario. Para ello se puede emplear un rotulador rojo, un papel adhesivo o incluso el círculo interior de las pegatinas para hacer carátulas a los CDs. Mediante esta acción se puede ridiculizar a un político cuyas políticas no compartimos, a un personaje público que participa en la publicidad de una empresa de dudosa responsabilidad social… o lo que quieras. Y es que al final, lo bueno de la contrapublicidad es que el único límite es tu propia imaginación.

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