La publicidad infantil y sus venenos

Los cereales anunciados para el público infantil tienen en España un 85% más azúcar, 65% menos fibra y 60% más sal que los cereales para adultos. A ello sumemos el hecho de que la población infantil preescolar ve un promedio 642 anuncios de cereales al año solo en la televisión.

Un estudio evaluó qué porcentaje de publicidad alimentaria emitida en horario infantil en el Estado español sería catalogada como poco saludable en función del perfil nutricional del Reino Unido y, por tanto, su emisión sujeta a prohibición en caso de aplicar la normativa de ese país en el nuestro. Los resultados nos dicen que la mayor parte de los anuncios alimentarios emitidos, seleccionados siempre dentro del horario infantil, fueron de alimentos o bebidas poco saludables en un 59,7%. Pero la cosa no queda ahí. El porcentaje se incrementó hasta el 71,2% en horario de protección reforzada para la infancia. Es decir, que cuanta más protección se necesita, menos saludables son los alimentos que impactan en esta población vulnerable, la industria alimentaria intensifica su estrategia.

La publicidad infantil es básicamente de alimentos insanos. Se calcula que el 20% de la publicidad emitida a lo largo del día por las diferentes cadenas es de comida o bebida y que se concentran en las horas en que las más pequeñas están sentadas delante de la televisión una media de 2 horas y 30 minutos, y durante este tiempo, la mayoría de los impactos publicitarios que reciben son de productos alimenticios.

Todas estas cifras, realmente alarmantes, son refrendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En su informe “Márquetin de alimentos ricos en grasas, sal y azúcares para la población infantil”, aboga claramente por limitar la venta y publicidad de alimentos que propicien la obesidad infantil y ya ha exigido a los Gobiernos que tomen cartas en el asunto.

4 de cada 5 alimentos que se publicitan en los espacios infantiles son de comida insana. El mensaje predominante que llega al telespectador infantil y juvenil que recibe estos anuncios va justo en la dirección opuesta a una educación alimentaria basada en la dieta equilibrada y puede reducir la eficacia de las campañas institucionales en contra de la obesidad infantil y a favor de un estilo de vida sano.

Nuestro país, actualmente no cuenta con ningún tipo de regulación pública, tan sólo un código voluntario llamado PAOS, escrito por las grandes empresas de alimentación y que diversos estudios públicos han demostrado su ineficacia.

Las cifras de obesidad infantil en el Estado español son exorbitantes,  siendo ya uno de los peores países de Europa en tasa de sobrepeso y obesidad infantil, afectando ya al 45% de los niños y niñas. Sabemos además que este aumento de obesidad está directamente relacionado con el aumento de consumo de alimentos procesados con alto porcentaje de azúcar, grasas y sal, especialmente los destinados a la población infantil. En España, ya el 70% de lo que consumimos es alimentación procesada, y cuando hablamos de niños aún es superior.

Para luchar contra todo esto nace la campaña  Defiéndeme, que está apoyada por distintas organizaciones como Justicia Alimentaria, SESPAS (Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria), CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Madres y Padres de alumnos), Medicus Mundi, Amigos de la Tierra y Ecologistas en Acción.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *